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martes, 26 de marzo de 2013

Viviendo en el Pub

Siempre me he preguntado como sería si viviera en el bar del cual, después de una cerveza, no quiero salir.

Reservé un hostel, el St. Christopher Inn, para vivir cerca del lugar en el que estudio. Queda a solo cinco minutos caminado de la escuela. Como para llegar en pantuflas a clase. Al hacer la entrada al hostel descubrí que está sobre un pub y hace parte del mismo. El pub se llama Belushi´s y junto al hostel, pertenecen ambos a una cadena de hospedaje en toda Europa.

Ahora estoy completamente seguro. Montar un hostel es muy buena idea. Montar un bar es mejor idea. Pero un hostel sobre un bar es perfecto. Sólo se requiere conseguir una gran casa. Llenar sus habitaciones de camarotes. Los camarotes tienen que ser de tráfico pesado, por supuesto. Bajo las camas, debe haber cajones que se deslicen con la posibilidad de utilizar candados, para que los huéspedes puedan dejar sus pertenencias. Puertas que se abran con tarjetas para controlar la seguridad. Cámaras de vigilancia por todo el lugar. Buena señal de wi-fi. Un bar que disponga de bebidas alcohólicas y comida todo el día. Es un negocio redondo. Y se maneja solo.

Puedo afirmarlo con seguridad. Vivir en un bar es alucinante. Todo el tiempo estas conociendo gente de todos los rincones del planeta. Viendo fútbol y rugby el día entero. ¡Ya casi logro entender el cricket! pero es muy aburrido.

Por fin conozco el verdadero significado de un PUB (Public House). Donde tanto viajeros como locales son recibidos con los brazos abiertos y una deliciosa cerveza. Donde las familias van a pasar un rato agradable. Donde la gente se encuentra para hablar, para comer, reír y entablar amistad.

A los PUB de Colombia, que les cambien el nombre por PRB (Private House), a esos donde la gente tiene que hacer fila para entrar a pagar una cerveza mediocre, por el doble de lo que vale en el mismo Londres.

Mientras tanto yo seguiré disfrutando esta casa de todos.




lunes, 25 de marzo de 2013

La casa de la reina en Greenwich

Fue construida en 1616-1619 para la Reina Ana de Dinamarca, esposa del Rey Jacobo I de Inglaterra. Posteriormente fue usada como la escuela de la marina real. Mas tarde fue transformada en hospital y ahora esta abierta al publico como galería de arte relacionada con esta parte de Londres.









































domingo, 24 de marzo de 2013

La comida

Nada como tener un dia de mierda para llegar a cenar algo delicioso en la noche y olvidarse del resto. En Londres hay de todo en cuanto a comida, pero todo es muy costoso. Una buena opción es comprar una pizza lista para hornear. Es rápido, es barato, es fácil y tiene buen gusto. Al menos sirve para desquitarse del día.

Casi podría decir que no tiene pierde. Pero estando en Inglaterra, uno no se puede confiar. ¿Por qué estos tipos se inventan el sistema inglés, para tener que pensar en pulgadas, millas, libras, etc, conquistan medio mundo con ese sistemita y después les da por cambiarse al sistema internacional de centímetros, kilómetros, gramos, etc? En la actualidad solo tres países en el mundo manejan el sistema inglés; Birmania, Liberia y por supuesto Gringolandia, ¡pero UK no!

Las instrucciones de la pizza clarisas: pre-caliente el horno por 5 minutos y luego meta la pizza a 200 grados fahrenheit durante 12 minutos. Fácil, solo es poner el horno a 200, y aquí vamos pizza.

12 minutos después se entera uno de que el horno marca Centígrados, no grados fahrenheit, al abrir su puerta y encontrar un circulo de carbón del tamaño, tal vez de una pizza. ¡Que poder de horno! tal vez si deje mi pizza un par de horas encuentre diamantes.

Hoy también cenaré cerveza solamente.

lunes, 18 de marzo de 2013

Caminando por el puente de la torre






El Hostal

Un par de semanas antes de viajar a Londres, reservé 6 noches en el hostel más barato que encontré en la red. Costaba 14 libras por noche y estaba ubicado el noreste de la ciudad. Dos cosas a las que tenía que prestar atención; Uno, debía informar al hostel si llegaba después de la hora establecida para recibir nuevos huéspedes (entre las 11 am y las 4 pm). Dos, el hostel maneja diferentes sedes y sólo el día de mi llegada, mediante un email, me informarían la dirección exacta a la que debía llegar.

Yo llegaría después de 5:30 pm, ya que esa era la hora de arribo de mi vuelo. De modo que se los informé por email. Me respondieron que no me preocupara, que el día de mi llegada recibiría un correo electrónico con las instrucciones para llegar y entrar al sitio de hospedaje. También recibiría indicaciones para encontrar una caja de seguridad con una combinación secreta donde debía buscar las llaves para entrar. En dicha caja encontraría instrucciones precisas para entrar a la casa, encontrar la habitación y la cama que me correspondía. En ese momento dudé si había reservado un hostel para mocholeros o por error había entrado al servicio secreto de su majestad.

Cuando estaba en Madrid haciendo la conexión del vuelo hacia Londres, revisé mi correo electrónico y encontré el email con todas las indicaciones y un mapa para llegar al hostel. Eso me tranquilizó un poco. Pero 3 horas después en Londres tuve algunas dificultades para hallar el lugar. Primero porque la estación del underground mas sercana al hostel estaba fuera de servicio ese dia. Tuve que salir del underground una estación antes y caminar un poco mas de lo planeado. También se me dificultó mi ubicación porque no todas las calles de Londres tienen señalizado su nombre y fue difícil encontrar la dirección del hostel. Sin embargo preguntándole a la gente que encontraba logré llegar.

Siguiendo las instrucciones precisas de la caja de seguridad, finalmente llegué a mi habitación. Un poco cansado por el viaje y por la resaca que traía desde Colombia. El hostel era una casa antigua, como de los años 70, muy bonita. Contaba con 3 pisos más un sótano en el cual habían tres cocinas mas una cuarta en el segundo piso. En el sótano también había una especie de sala de estar con TV sofás y mesas de comedor. En cada habitación había armarios grandes en los que cabía una maleta estándar, para dejarla con candado al salir.

Lo bueno del hostel; que está junto a una calle donde se puede encontrar de todo. De todo es de todo. Cualquier cosa de cualquier parte del mundo. Como un San Victorino londinense, osea un San Victoriano. Con la diferencia de que nadie te quiere matar cuando lo caminas. Lo malo del hostel, que está lleno de españoles. Todo España se ha venido a Londres a buscar trabajo, y sin saber una palabra de inglés. Lo gracioso es que los españoles creen que van a encontrar trabajos similares a los que tenían en la madre patria antes de la crisis. Pero a las pocas semanas de estar en Londres se resignan a tomar los empleos no calificados que nosotros los suramenricanos fuimos a hacer a España hace algunos años. ¿Y ahora de que voy a buscar trabajo yo?