Seguidores
lunes, 11 de marzo de 2013
El underground
Finalmente llegué al aeropuerto de Heatrow de Londres. Había planeado usar el transporte público para llegar al hostel reservado 2 semanas antes. Para usar el metro o mejor el underground, hay varias opciones. Londres está dividido por zonas circulares, concéntricas, que aumentan radialmente. La zona 1 es el centro de la ciudad y de ahí aumentan hasta la número 9 que es lo mas alejado. Dependiendo de las zonas entre las que se transporte, varía el costo del boleto. Entre más zonas se recorran más cuesta. Se puede comprar boletos de ida solamente, se puede comprar de ida y vuelta, se puede comprar entre zona 1 y 2, entre 1 y 6, entre 2 y 3, etc. También existe un boleto que sirve para ir de cualquier zona a cualquier zona, las veces que se quiera durante todo un día, y cuesta 8.5 libras.
La mejor opción es obtener una tarjeta Oyster, que es una tarjeta personal prepago. Se compra por 10 libras, las cuales son reembolsables al devolver la tarjeta. Dicha tarjeta se debe cargar con mínimo 5 libras y al pasar por los trinquetes de cada estación, se va descargando según la distancia recorrida. Lo bueno es que los pasajes salen mucho mas baratos que al comprarlos por separado y a diferencia de los boletos del underground (que sólo pueden ser usados allí), sirve para pagar en todos los transportes públicos de Londres. Sirve para tomar los trenes, los autobuses, el DLR (Docklands Light Railway), los tranvías, el transporte publico en barco a través del río Tamesis, los taxis, las bicicletas (las cuales son gratis por los primeros 30 minutos de uso), el overground, y desde luego el underground. Este último es conocido como "tube".
Las cosas no se llaman como les pone el dueño sino como las quieran llamar las personas que las usan. Igual que el "Fer Métropolitain de Paris" que los parisinos nunca quisieron llamar así por lo largo del nombre. Para referirse al sistema de trenes, lo hicieron acortando su nombre a la palabra "metro". Dicho término es el que se usa en casi todo el mudo para designar este medio de transporte eléctrico. En Buenos Aires lo llaman "Subte", que es la abreviación de "Subterráneo", nombre que le dieron los ingleses que lo construyeron.
También existe una tarjeta para estudiantes que hace menos costoso el transporte público. Esta aplicaba en mi caso, pero hay que solicitarla vía internet, y luego de que sean comprobados todos los datos tanto del estudiante como de la institución educativa, la tarjeta es enviada al domicilio del estudiante. El procedimiento lo había realizado, pero mientras me llegaba la tarjeta de estudiante iba a tener que utilizar una Oyster.
Mediante un cajero automático compré mi tarjeta Oyster, de forma tan fácil que me descresté. Y lo más impresionante; sin tener que hacer una sola fila, a pesar de que estaba en la hora mas transitada del aeropuerto.
Es como me dijo una vez mi amigo Willy:
"si hay que hacer fila para algo, es porque falta un ingeniero industrial que optimice ese proceso, y la gente no pierda el tiempo haciendo filas"
Y yo que pensaba que los ingenieros industriales solo servían para hacerle poner el casco a los trabajadores de las fábricas. Sin embargo, en Colombia hay que hacer fila para todo. Yo creo que los poquitos ingenieros industriales que hay, están muy ocupados tratando de estirar el salario miserable que les pagan.
Así de sencilla fue mi incursión en el sistema de transporte londinense. Lo que no me imaginaba era que por confiarme y por falta de información iba a terminar detenido en una estación al día siguiente.
Para ir del hostel a la escuela, debía tomar el underground por la linea Jubilee, en la estación Kilburn. De ahí, tardé una hora hasta Canary Whaf. Según el diagrama de rutas del underground debía realizar un transbordo para tomar la linea DLR hacia el sur. El problema es que cuando llegué a la estación Canary Whaf, y seguí las señales para tomar la DLR, de repente me salí de la estación, y sin darme cuenta estaba en las calles del frío Londres. Inconsciente había traspasado el torniquete de salida. Sin embargo a una calle de allí se encontraba otra estación donde el tren no andaba bajo la tierra sino por los aires, en una vía elevada. Sobre la puerta de este otro edificio decía: DLR Canary Whaf , de modo que entré a buscar el tren que me llevaría al lugar de mi destino; la estación Greenwich.
Por fin, y después de una hora y media de haber salido del hostel, veía las puertas de la estación con el nombre del meridiano (no confundir con el meridiano que una señora colombiana cruza cada vez que viaja de Colombia hacia Europa. Ver blogg anterior). En aquel momento algo llamó mi atención. En el pasillo de salida, tres policías londinenses que cubrían totalmente el ancho del pasaje, revisaban las tarjetas Oyster de todas las personas que salían. Yo mostré mi tarjeta, un sujeto la escaneó usando un aparato electrónico del tamaño de un teléfono móvil. Entonces la policía me detuvo.
Quiero aclarar que estos policías del Scotland Yard son cosa sería. En el resto del mundo, los hombres de la policía andan armados. Para mantener bajo control cualquier situación, les basta con demostrar que tienen un arma y están dispuestos a usarla. Eso funciona bien en la mayoría de los casos. Pero los policías londinenses no usan armas. Ni una macana. Dan miedo, porque si van desarmados por ahí, es porque son capaces de ajusticiar al que sea, a pura mano limpia.
El tipo me preguntaba que por que yo no había pasado mi tarjeta Oyster en la estación en la que me subí al DLR. Como insinuando que yo me quería pasar sin pagar. Yo le trate de explicar que en Kilburn, si había pasado la tarjeta. Lógico, sino no hubiera podido entrar al underground. Pero el policía me explicó que en DLR Canary Walf debía pasar la tarjeta por un lector que estaba a un lado en la entrada.
Yo si sospeché que algo raro pasaba cuando entré en DLR Canary Walf, y no encontré trinquetes. Supuse que el DLR era gratis como el Metrorail de Miami, que es gratis pero que nadie usa porque todos los cubanos andan en Ford Mustang.
Luego de que el policía se cercioró de que yo era nuevo en la ciudad. Ha de haber sido por mi dominio del idioma inglés. Me dijo que no me iba a aplicar la multa correspondiente, pero que me debía quedar parado junto a la maquina lectora de tarjetas durante 5 minutos. ¡Como en el kinder!
Yo sé que para un inglés, que lo hagan llegar tarde 5 minutos debe ser peor que multarlo, debe ser peor que mentarle la madre. Pero para mi, un colombianito recién llegado, un retardo de 5 o de 50 minutos da lo mismo, vale huevo. Al rato llegue a mi primera clase. Eso si, ya aprendí a usar muy bien el sistema de transporte.
Etiquetas:
Londres,
metro,
transporte público,
Underground
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario