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jueves, 18 de abril de 2013

El Rugby





Cuando tomé la decisión de venir a Inglaterra dejando mi familia, amigos, trabajo, novia, la mayoría me preguntaba si era que yo estaba loco. Hasta yo mismo llegué a pensar que estaba loco. La excusa fácil era que quería estudiar, pero por dentro sabía que era algo más.

En el vuelo Madrid Londres me tocó en el mismo avión con un grupo argentino de jugadores de rugby. El Buenos Aires Rugby Club repetía la gira que la generación anterior había hecho en los años 90. Viajaban conmigo tres divisiones completas de uno de los clubes mas importantes de Argentina. Probablemente estaba viajando junto a un par de futuros Pumas.

Los argentinos iban a jugar en Londres, Bath, Cardiff, Edimburgo y finalmente justo para la fiesta de San Patricio en Dublin. Por supuesto pregunté por el lugar en el que jugarían en Londres para ir a ver el partido.

De esa forma el miércoles siguiente de mi llegada a Londres, estuve parado en el campo de rugby del Blackhead viendo un partido de primera calidad. Rápido, físico, preciso, casi perfecto. La primera división del Buenos Aires le ganó 18-23 a la primera del Blackhead el seis de marzo del 2013, y yo lo presencié.

Tuve la suerte de ser invitado al tercer tiempo, donde conocí a viejos jugadores del club local. El Pub del club parecía más un museo. Sus miembros mas antiguos estaban muy complacidos de mostrarme cada pieza del museo.

El club de rugby Blackhead fue fundado en 1858, y es el primer club de rugby independiente del mundo. En 1890 sus miembros fueron cofundadores del famoso Barbarians FC junto a William Percy Carpmael que jugaba en Cambridge University.

Gracias a la coincidencia de viajar con el club argentino en el mismo vuelo, ahora estaba conociendo a entrenadores y jugadores de un club especial, el cual conserva los principios mas valiosos del rugby. Fui convidado a unirme al club y me dejaron saber que era bienvenido.

Lo siguiente que hice al llegar al hostel en el que me hospedaba fue buscar una habitación para rentar cercana al club. No tuve suerte. Pocas opciones y todas fuera de mi presupuesto. Finalmente tuve que escoger un lugar alejado del club pero acorde con mi economía.

Una semana mas tarde, asistí a un partido de la sub 19 del Blackhead. Con la excusa de ver el partido, aproveché para preguntar cuando podría empezar a entrenar y cuanto tendría que pagar.

La temporada estaba finalizando, pero yo era bienvenido al club para entrenar y jugar. Por el momento no tendría que pagar la inscripción, y los entrenamientos no eran en la sede del Blackhead sino en Eltham.

Grata sorpresa cuando en el mapa encontré el lugar de entrenamiento a solo 5 minutos a pie del lugar que había rentado. Al día siguiente estuve entrenado con el tercero de los 5 equipos para hombres que tiene el Blackhead.

Duro entrenamiento. Ejercicios que nunca había hecho antes. Veloz, intenso, fuerte, divertido. Al final me dijeron que si quería ir al partido del siguiente sábado, que la cita sería a la 1 pm. Después del entreno, en casa, muy agotado pero muy feliz dibujé y describí en un cuaderno todos los ejercicios que había aprendido.

El sábado a la 1 pm, la mayoría del equipo estaba en las puertas del club como lo habían pactado. Unos minutos después, partimos hacia el club rival en los carros de algunos de los jugadores. Yo me uní al grupo que iba en el carro del entrenador.

El entrenador es un tipo de unos 55 años, que trabaja manejando un taxi en Londres. Solo deja su labor para entrenar a los chicos del Club. Por primera vez me subí a un taxi londinense. Todos los carros usados para taxi en Londres son idénticos,  estándar, están diseñados para transportar a 6 personas en la parte trasera, la cual, está totalmente aislada del conductor. Tanto es así que la comunicación entre conductor y pasajero es a través de intercomunicador electrónico, y si el pasajero quiere, puede apagar el intercomunicador para no tener que escuchar al taxista. Eso es civilización.


El viaje para llegar al campo del club rival, el "Old Elthamians Sports Club" para la mayoría había sido una hora. Para mi eran años desde la primera vez que conocí el rugby y tuve el sueño de jugar en el lugar donde se originó.

Al salir de los camerinos, el entrenador me preguntó que si jugaría de ala. Asentí con la cabeza. Sentí exactamente lo mismo que el día que jugué el primer partido de rugby de mi vida.

Recuerdo que mi primer partido fue en Los Osos. El capitán me puso de ala por ser la primera vez. Ese día, entré con miedo. Nadie me conocía y yo sabia lo mínimo del juego. En ese momento no tenia amigos en la cancha o fuera de ella apoyándome. Me paré por primera vez dentro de un partido de rugby completamente solo.

La historia se repetía en Inglaterra. La mayoría de mis compañeros de equipo, más altos, fuertes y rápidos que yo. Nadie me hablaba, nadie daba un peso por mi e iba a jugar de ala. Un completo Peña. Por primera vez me paraba en un cancha de rugby inglesa. Pero esta vez no me sentía solo. A ese campo, entraron conmigo todos los Osos, los Rinhos, Zeppelin, los Lobos, los Buhos y uno que debe estar en el cielo del rugby. Todos los amigos que he hecho jugando al rugby y que me han enseñado una infinidad. Todos estaban parados junto a mi apoyándome. Asi fue mi comienzo en la tierra del rugby.


6 comentarios:

  1. Gran post, enorme post Robert! lo voy a compartir.

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  2. ehehe sin comentarios que linda experiencia un fuerte abrazo

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  3. ¿Sabías Rob que ése era el club de Watson, el de Sherlock?

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  4. roberto me emociona hasta las lagrimas con tu post, yo soy un RHINO y tuve el placer de compartir cancha con ese que debe estar en el cielo del rugby (German Horacio Ordoñez) gracias muchisimas gracias por acordarte de mi equipo del amor de mi vida de los RHINOS un abrazo y muchos exitos hermano.
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